A golpe de gritos nuestras batallas

Por JS
Quiero no ser juguete de voces
negras y viejas.
Quiero sentarme quieto en la noche
nueva y bella.
Silvio Rodríguez (1967)
La búsqueda es permanente, y para los cubanos – parece que hace un tiempo ya – también lo es que se acompañe del grito. Pero el grito corre en dos dimensiones: la que se amplifica por el acto mismo de un hombre (o una mujer) en el desasosiego de su búsqueda y la otra, la que se multiplica porque bajito, casi desde un susurro individual se replica en uno, dos, cien, mil hombres y mujeres.
La primera dimensión es expresión de desespero, performance, y aunque respetable, débil. La segunda, es cuando menos consenso y fuerza. Sin embargo, es esta última la que choca con barreras y obstáculos, y con el irrespetuoso llamado a “grita más, grita más, grita más”.
Así ocurre con demandas cotidianas y con otras no tanto. En un país en revolución, pesa más lo que se visibiliza, lo que remarca una “voz autorizada”, lo que publica un “medio enemigo”: el grito individual y a veces, el grito de las voces viejas.
Y así, el clamor colectivo es postergado. Porque importa más responder a los amarillistas que parodian la democracia, que desean empoderarse para subir a un yate por el Mediterráneo; que legitimar a los que cotidianamente buscan, luchan y son abofeteados desde las antípodas: por mercenarios y herederos burócratas.
Tendremos que seguir gritando, sin dejar de hacerle frente al perfomance y el circo que quieren traernos como alternativa.
Grita más*
Yo salí a buscarte
por el mundo, sin hallarte
          desde niño te buscaba sin cesar.
Cuando preguntaba
          en todas partes te llamaba -,
respondía todo un coro a todas voces:
“grita más, grita más, grita más”.
Yo salí a buscarte
con el miedo de encontrarte
que es común en todo niño de esa edad.
He vivido preguntando al mundo
si mi amor es infecundo,
pero entonces me responden:
“grita más, grita más, grita más”.
Quiero no ser juguete de voces
negras y viejas.
Quiero sentarme quieto en la noche
nueva y bella.
Hace tanto ya que yo salí a buscarte
con el miedo de encontrarte
que es común en todo niño de esa edad.
Cuando preguntaba
          en todas partes te llamaba -,
respondía todo un coro a todas voces:
“grita más, grita más, grita más”.

*Tomado de Cancionero. Silvio Rodríguez.  Editorial Letras Cubanas, 2008.

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